Sitio oficial de la ciudad de Narbonne

Instrucciones sanas
fr-fr en-gb es-es de-de

-A +A

La arqueología en Narbona es una larga historia...

 

Desde el siglo XVI, arqueólogos apasionados se relevan, sin discontinuidad, para hacer visibles y estudiar los vestigios que se encuentran bajo el suelo donde se esconden los viejos muros de la ciudad.

Es en efecto en el Renacimiento que se da el verdadero comienzo de la ciencia arqueológica. Esta curiosidad y pasión por las civilizaciones antiguas, griega y después romana, han encontrado una ilustración sorprendente en Narbona, luego de que se ha decidido que las nuevas fortificaciones, terminadas cuando François Ier, debían exaltar el rico pasado romano de la ciudad. Es en esta ocasión que fueron sistemáticamente puestos a la vista de todos, los innombrables bajo-relieves e inscripciones antiguas que poseía todavía Narbona y que forman hoy, una gran parte del interés de las colecciones de los museos arqueológico y lapidario.


Este primer museo de la ciudad « al aire libre », como lo había señalado Prosper Mérimée, entonces inspector de los monumentos históricos, ha suscitado los primeros estudios y motivaciones de los eruditos apasionados, los famosos anticuarios como se les llamaba entonces, que redactaron a lo largo de los siglos XVII y XVIII, estudios e inventarios preciosos que constituyen las primeras colecciones privadas, elementos lapidarios o de pequeño mobiliario. Este movimiento no ha sido modificado desde entonces. Después de la Revolución, considerando que el patrimonio histórico confiscado era también bien común de la nación, se desarrolló una toma de conciencia colectiva que parte de la necesidad de conservar y documentar los testimonios del pasado. Es desde esta posición de pensamiento que se creó en Narbona, alrededor de la fuerte personalidad de Paul Tournal, una de las primeras sociedades sabias de nuestro país: La comisión arqueológica y literaria de Narbona. Hasta hoy activa, la tarea de esta reconocida institución ha tenido el apoyo del Estado.

 

Las iniciativas locales, ligadas al sostén del poder público han sido enmarcadas en tratados de ley sucesivos, y han desembocado en 2001, en la ley relativa a la arqueología preventiva, que afina y adapta al contexto actual, las medidas legales tomadas hasta aquí. A partir de ahora, la obligación es de los organizadores (colectividades, sociedades...) y de los particulares, de proceder antes de toda construcción o campo de trabajo donde hay riesgo de deterioro del subsuelo, a un diagnóstico arqueológico, y de financiarlo. Este trabajo, se propone evaluar el potencial de un terreno dado, sea por el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (I.N.R.A.P. en francés), organismo de estatus semipúblico formado por arqueólogos asalariados, o bien por los servicios arqueológicos creados por las colectividades territoriales avaladas por el Estado. Tal no es el caso todavía en Narbona, donde el Estado y las asociaciones locales suplantan la ausencia del servicio municipal de arqueología.

 

Una vez el diagnóstico efectuado y en función de la importancia de los vestigios puestos al día, los trabajos de construcción pueden comenzar donde han sido diferidos, a partir de la promoción de una excavación arqueológica complementaria. En la mayoría de los casos, los arreglos previstos son llevados a término. Esto se ha hecho recientemente, con la operación arqueológica en un arco y una pila ocultos en el puente de los Marchants. Después del diagnóstico arqueológico, los vestigios han sido protegidos por iniciativa de la municipalidad y el campo de trabajo B.T.P. está ahora terminado.

 

Desde 2002, sociedades privadas, habiendo recibido la aprobación del Estado, pueden también realizar excavaciones arqueológicas. Esta nueva disposición ilustra un nuevo movimiento que tiene por objetivo, en arqueología como en otras áreas, descentralizar esta actividad y hacerla en cierta medida competitiva.

 

Todos estos actores de la arqueología narbonense, los cruce usted alguna vez en la ciudad o en la periferia, permiten hacer más lisible la memoria local, dibujar progresivamente el mapa arqueológico de Narbona y mejorar el acceso público a las colecciones renovadas de los museos de Narbona.

En esta óptica, la ciudad está dotada de un Sistema de Informaciones Geográficas, mapa arqueológico local informático que evoluciona constantemente, y proyecta la creación de un museo moderno, tratando la civilización romana en el que Narbona juega un rol determinante (Colonia Narbo Martius).

 

Su contacto